Don Bartolo, Diógenes y Boquechivo, 2da Toma. Por Harold Priego
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PROLOGO

Esos Diógenes y Boquechivo…

 

Fue un momento interesante, me encontraba ese domingo a las 5 de la tarde en el Parque Colón, hora en que el poema de Lorca, lo hora del Ángelus y las 5 campanadas se entrecruzan con la taciturna calma que produce el letargo de largas horas intrascendentes, unidos a la conversación incoherente de los asiduos parroquianos. Su tema: la revolución bolchevique y su incidencia en la música de Toña la Negra, o con una retórica absurdamente idiomática, esbozan el caso de que Buda pertenecía al partido de Mao, o de que Clinton tocaba el saxo con Glenn Miller.

¿Quiénes eran? Los Diógenes, Don Bartolo y Boquechivo. Jurásicos atrapados entre la guerra de Abril y la Internet. Personajes-sombras gastadas en las aceras y paredes de la Zona Colonial, años de tertulia callejeras ahogadas en kilométricas tazas de café, miles de minutos encarcelados en bares, colmaditos y parques, teólogos de kinder, analfabetos de sangre, sin fe, sin maneras, desnudos, muchos hasta verdugos de sí mismos, olvidados de Dios mismo y de su gracia, sin saber cómo pudo hacerlos nobles e impuros como por idiosincrasia.

Don Bartolo 

Los Diógenes que reproducen páginas de retórica barata haciendo metáforas sin sentido entremezclando lo leído con lo imaginado, filósofos por naturaleza, pobres por consecuencia. Los Boquechivo, ignorantes hasta de la palabra hambre. Los Don Bartolo, hombres con la esperanza estreñida dentro de una sociedad con aspiraciones de McDonald's y con raíces de batata, seres que con el simple hecho de estar a dos kilómetros de su casa, se creen estar en el extranjero.


Cientos de Diógenes y Boquechivos caminando bajo el mismo sol, el mismo aire y el mismo calendario, criticando, consumiendo y opinando, haciendo el discurso de lo intrascendente sin mayores resultados que el cansancio del que escucha bajo el agobio de la rutina hablada, agotada en lo inusual, y discutida y polemizada en enormes cantidades de 5 de la tarde. Pero como paradoja de la vida, dentro de esta expresión de hambres en que se hermana la gracia con la ironía, lo alegre con lo triste, lo lógico con lo irreal, y como un caldero de acrisolados disparates surge la frase espontánea, sale el genio, se expresa lo interior y se organiza el concepto fácil de los cosas que mueve a la risa, produciendo lo buena disposición de aceptar lo escuchado con humor, valiendo decir que el humor depende de quien lo entienda no de quien lo diga.


No quiero hacer un juicio crítico-social de 2 kilómetros cuadrados de hombres atrapados en tiempo y espacio ya que me faltarían razones de vivencia. No puedo adentrarme en pasiones y creencias de todo un pueblo que bailo entre tradiciones, xenofobias, folklores y chauvinismos.


DiogenesNo quiero hacer juicio de gentes que creen en Dios los Domingos, ni en comunistas de derecha, ni en los de abajo que están arriba, ni en los de ideas altas que están abajo, ni en aquellos que cambian de sexo a las doce de la noche, ni en los negros, ni en los blancos de piel pero negros de conciencia, en fin, tampoco quiero hacer juicio de personas obtusas. Ahora bien, al crear una tira cómica tomo en cuenta el concepto básico del decir cotidiano, busco la realidad, la información periodística, para así formar una teoría irónica, graciosa y festiva de una situación del momento.


Diógenes es el teórico inconforme de todo lo establecido. es el arquetipo de la generación perdida entre los tiros de los 12 años y la música rap, no se adapta a lo convencional, es el crítico constante de los preceptos religiosos, políticos y sociales que nublan el pensamiento.

Boquechivo CasualidadEl pobre Boquechivo, es cuando la brutalidad se eleva a nivel de título y se encarna en este infeliz. Boquechivo es el Sancho, el superficial, el ingenuo, es sano de palabras, limpio de cerebro, vago por vocación, y alcohólico por geografía. Es difícil encontrar humor con actores tan marginales, pero están ahí, en cada esquina, en cada colmado, en cada banco del parque, estamos llenos de Diógenes y Boquechivo, los hay en los programas de panel, en la política, en el gobierno, en la oposición, en la radio, en las calles, en la literatura, en el arte, adornando con su lenguaje anodino la opinión pública. Y a ellos les digo, que no me interesan aquellos lectores cuyo estado de ánimo depende de graves pensamientos, porque no serán los jueces más apropiados para confirmar, con su risa, que el chiste ha conseguido su propósito de salvar el placer verbal. Pero no importa, sólo les digo que cualquier parecido con persona o con partido alguno no es casualidad, es a'pota. Disfrútenlo.


Harold Priego

FICHA TECNICA

-Impreso por H&N Comunicación Integral, en los talleres de Editora Omnimedia, Santo Domingo, República Dominicana.
-5,000 ejemplares.
-Diseñado, diagramado y producido por Espaillat Bisonó / EB Group
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